lunes, 24 de junio de 2024

SAN PEDRO Y SAN PABLO

San Pedro y san Pablo

 Hoy sábado, 29 de junio, celebramos la solemnidad de san Pedro y san Pablo, apóstoles. Ellos son los grandes testigos de Jesucristo. En este día también hacemos una solemne confesión de fe en la Iglesia una, santa, católica y apostólica.

Pedro es el hombre elegido por Jesucristo para ser "la roca" de la Iglesia. Jesús le dice: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia" (Mateo 16, 16). Él aceptó con humildad su misión hasta el final, hasta su muerte como mártir. Su tumba en la Basílica de san Pedro en el Vaticano es meta de millones de peregrinos que llegan de todo el mundo.

Pablo era perseguidor de los cristianos, y se convirtió en el apóstol de los gentiles. Él es un modelo ardoroso de evangelizador para todos los católicos. Después de encontrarse con Jesús en el camino de Damasco, se entregó sin reservas a la causa del Evangelio.

Aprendamos de estos grandes santos su ardor en la fe y en el seguimiento de Jesucristo. Ellos dieron la vida por Él. Que seamos también nosotros entusiastas seguidores de Jesús. Él nos ha amado tanto!.  Estamos en el último sábado de este mes de junio dedicado al Sagrado Corazón. Correspondamos con amor a tan infinito Amor.

Sagrado Corazón de Jesús


martes, 18 de junio de 2024

SANTO TOMÁS MORO

Santo Tomás Moro

 Hoy sábado, 22 de junio, celebramos a san Tomás Moro. Nació en Londres el 7 de febrero de 1478. Fue el hijo mayor de sir John More, mayordomo del Lincoln's Inn (uno de los cuatro colegios de abogados de la ciudad de Londres), jurista y posteriormente nombrado caballero y juez de la curia real; y de su mujer Agnes More (de soltera, Graunger).

En el año 1486, tras cinco años de enseñanza primaria en la antigua Escuela de san Antonio, una destacada escuela de gramática de Londres, además de ser la única gratuita, fue conducido según la costumbre entre las buenas familias al palacio de Lambeth, donde sirvió como paje del cardenal John Morton, arzobispo de Canterbury y Lord Canciller de Inglaterra.

El cardenal era defensor del nuevo humanismo renacentista y tuvo mucha estima al joven Tomás Moro. Sugirió su ingreso, en 1492, en el Canterbury College de la Universidad de Oxford, donde pasará dos años estudiando la doctrina escolástica y perfeccionando su retórica, siendo alumno de grandes humanistas ingleses. 

Por insistencia de su padre, se dedicó a estudiar leyes. En 1496 comenzó a ejercer la abogacía ante los tribunales. En torno al 1497, comenzó a escribir poesías, con una ironía que le valió cierta fama y reconocimiento. Entabló amistad con Erasmo de Róterdam.

Hacia el año 1501 ingresó en la Tercera orden de san Francisco, viviendo como laico en un convento cartujo hasta 1504. Tradujo epigramas griegos al latín, y comentó la obra de san Agustín de Hipona "De civitate Dei". Realizó una traducción de una biografía de Giovanni Pico della Mirandola, escrita por su sobrino, y quedó prendado del sentimiento de la obra que adoptó para sí, y que marcaría definitivamente el curso de su vida. Aunque abandonó su vida ascética para volver a su anterior profesión jurídica hasta ser nombrado miembro del Parlamento en 1504, Tomás Moro nunca olvidó ciertos actos de penitencia, llevando durante toda su vida un cilicio en la pierna y practicando ocasionalmente la flagelación.

En el año 1505, al abandonar el convento de los cartujos, contrajo matrimonio con Jane Colt. Se recibió en leyes y ejerció la abogacía con éxito, en parte gracias a su preocupación por la justicia y la equidad. También fue juez de pleitos civiles y profesor de Derecho.. En 1506 tradujo al latín a Luciano de Samosata, con ayuda de Erasmo. En 1509 escribió poemas para la coronación de Enrique VIII.

En 1510 fue nombrado miembro del Parlamento de Londres. En 1511 murió su esposa, dejándole con 3 hijos: Margaret, de 5 años, Cicely de 4 y John de 1 año. Tomás se casó con Alice Middleton, viuda siete años mayor que él, y con una hija, Alice.

En el año 1517, Tomás Moro entró a trabajar para el rey Enrique VIII, confiándole este algunas misiones diplomáticas en países europeos. En 1520 ayudó a Enrique VIII a escribir "Assertio Septem Sacramentorum" (Defensa de los siete sacramentos). A ello siguió su designación para diferentes cargos y su condecoración con distintos títulos honoríficos. En 1521 fue honrado con el título de caballero, y designado vicecanciller del Tesoro. Ese mismo año su hija Margaret se casó con William Roper, quien sería el primer biógrafo de Tomás Moro. En 1529 se lo designó Lord Canciller, siendo el primer canciller laico después de varios siglos.

En el año 1530 no firmó la carta de nobles y prelados que solicitó al Papa la anulación del matrimonio real. En 1532 renunció a su cargo de canciller. En 1534 se negó a firmar el Acta de Supremacía que representaba un repudio a la supremacía papal. El Acta establecía condena a quienes no la aceptaran, y el 17 de abril del mismo año, Tomás Moro fue encarcelado hasta ser decapitado el 6 de julio del año 1535.

El rey Enrique VIII se enemistó con Tomás Moro debido a las desavenencias surgidas en torno a la validez de su matrimonio con su esposa Catalina de Aragón que Tomás, como canciller, apoyaba. Enrique VIII había pedido al papa la concesión de la nulidad de su matrimonio y la negativa de este supuso la ruptura de Inglaterra con la Iglesia de Roma y el nombramiento del rey como cabeza de la Iglesia de Inglaterra.

El rey insistió en obtener la nulidad de su matrimonio a fin de poder casarse nuevamente para conseguir su deseo de tener un hijo varón. Las sucesivas negativas de Tomás Moro a aceptar algunos de los deseos del rey acabaron por provocar el rencor de Enrique VIII, encarcelándolo en la torre de Londres.

Mantuvo hasta el final su sentido del humor, confiando plenamente en el Dios misericordioso que le recibiría al cruzar el umbral de la muerte. Mientras subía al cadalso se dirigió al verdugo con estas palabras: "Le ruego, le ruego, señor teniente, que me ayude a subir, porque para bajar, ya sabré valérmelas por mí mismo". Luego, al arrodillarse, dijo: "Fíjese que mi barba ha crecido en la cárcel; es decir, ella no ha sido desobediente al rey, por lo tanto no hay por qué cortarla. Permítame que la aparte". Finalmente, ya apartando su ironía, se dirigió a los presentes diciendo: "Muero siendo el buen servidor del rey, pero de Dios primero".

El recién creado cardenal John Fisher también murió por no seguir al rey.

Es de una gran confianza y abandono a la voluntad de Dios la carta que escribió desde la cárcel a su hija Margarita. Dice así en alguno de sus párrafos:

"Me pongo totalmente en manos de Dios con absoluta esperanza y confianza. (...) Ni por un momento dejaré de confiar en su inmensa bondad (...). Espero confiadamente que la misma gracia divina continuará favoreciéndome, dándome la fuerza necesaria para sufrir lo que sea con paciencia, con fortaleza y de buen grado".

"No quiero, mi querida Margarita, desconfiar de la bondad de Dios, por más débil y frágil que me sienta. Más aún, si a causa del terror y el espanto viera que estoy ya a punto de ceder, me acordaré de san Pedro, cuando, por su poca fe, empezaba a hundirse por un solo golpe de viento, y haré lo que él hizo. Gritaré a Cristo: Señor, sálvame. Espero que entonces Él, tendiéndome la mano, me sujetará y no dejará que me hunda (...) Y, si permitiera que mi semejanza con Pedro fuera aún más allá, de tal modo que llegara a la caída total, espero que el Señor me dirija, como a Pedro, una mirada llena de misericordia y me levante de nuevo, para que vuelva a salir en defensa de la Verdad y descargue así mi conciencia, y soporte con fortaleza el castigo y la vergüenza de mi anterior negación".

"Finalmente, mi querida Margarita, de lo que estoy cierto es de que Dios no me abandonará sin culpa mía. Por esto, me pongo totalmente en manos de Dios con absoluta esperanza y confianza. Espero que su bondad clementísima guardará fielmente mi alma y hará que sea su misericordia, más que su justicia, lo que se ponga en mí de relieve.

Ten, pues, buen ánimo, hija mía, y no te preocupes por mí, sea lo que sea que me pase en este mundo. Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor".

Tomemos ejemplo de la gran rectitud y confianza en Dios de este santo. Hubiera podido salvar su vida simplemente con una firma, pero escogió la fidelidad al Señor por encima de todo.

Santo Tomás Moro es patrono de los políticos y funcionarios. Es un santo laico, casado y padre de familia. 

En estos tiempos en qué también se promulgan leyes contrarias a nuestra fe, que muchos viven de espaldas a Dios, que le rechazan, procuremos afianzarnos en la oración, cumplir sencillamente nuestro deber con paz y dar testimonio de amor y gozo a nuestro alrededor.

La Virgen, causa de nuestra alegría, guie siempre nuestro caminar.

https://algunsgoigs.blogspot.com/2022/06/goigs-sant-tomas-moro-barcelona.html

En el enlace anterior podemos leer los gozos al santo, y como se le rendía culto en una parroquia de Barcelona.

lunes, 10 de junio de 2024

SAN QUIRICO Y JULIETA

Sant Quirze i Julita - Campllong - Girona

 Mañana se celebra a san Quirico y Julita, o Julieta, hijo y madre, ambos mártires. Son patronos de muchas parroquias de Francia, y también en Catalunya. En el Gironés, en el pueblecito de Campllong, cerca de Cassà de la Selva, son los titulares de la parroquia.

Julita era descendiente de una familia ilustre y distinguida de Iconia, capital de Lacaonia, en Asia, lugar donde había predicado el cristianismo san Pablo y san Bernabé. A los 18 años contrajo matrimonio quedando viuda a los 22, con un hijo de 3 años, Quirico, también conocido por Ciro o Ciríaco. En aquel momento, los emperadores Diocleciano y Maximiliano publicaron un edicto contra los cristianos.

La joven Julita, buena cristiana, humilde y modesta, dejó la ciudad con su hijito y se trasladó a Selecucia, provincia de Isauria. También allí llegó la persecución contra los cristianos. Entonces se vio obligada a refugiarse en Tarso de Cilicia.

Allí fue arrestada y querían obligarla a adorar a los dioses paganos. Ella se negó. Por este motivo le cogieron a su hijo, maltratándolo delante de su madre, hasta que murió. Cuentan que el niño, de tan tierna edad, hizo una defensa de la fe en Jesucristo con un discurso teológicamente perfecto.

Julita murió decapitada, después de sufrir distintos tormentos, el día 16 de junio del año 305. Fue enterrada en Tarso. Dieciocho años después, Constantino dio la paz a los cristianos, y san Amancio, obispo de Auxerre, trajo los cuerpos de los dos santos a Francia, lugar donde tiene muchas iglesias dedicadas.

Admiramos la firmeza en proclamar la fe cristiana de madre e hijo. Pidamos su intercesión. Que seamos valientes y decididos en dar testimonio de Jesucristo. Que la Virgen nos enseñe a vivir siempre con Jesús en el corazón.

Iglesia parroquial de Campllong. Gironés. Girona

En el siguiente enlace podemos ver los gozos dedicados a los santos.

https://algunsgoigs.blogspot.com/2011/11/goigs-sant-quirze-i-santa-julita.html

martes, 4 de junio de 2024

SAN EFRÉN, EL SIRIO

San Efrén

Mañana domingo, 9 de junio, celebramos a san Efrén. Su nombre significa "fructífero", que da mucho fruto. Nació en Nisibi, localidad de la antigua Mesopotamia, en el año 306. A los 15 años conoce el Evangelio y lo estudia con pasión. Esto le cuesta la persecución de su padre, que es sacerdote pagano. A los 18 años, recibe el Bautismo y abre una escuela bíblica en Nisibi, siguiendo al obispo Jacobo en el Concilio de Nicea, en el año 325.

Cuando su ciudad es asediada por los persas, Efrén deja la cátedra y se convierte en el héroe de la resistencia. El pensamiento y la escritura son sus mejores talentos, junto con el canto.

Efrén escribe mucho y con gran calidad espiritual y estilística. Trata de los ejes de la fe que tanto le fascinan: Dios Creador, la virginidad de María, la redención de Cristo... Afirma que nada en la creación está aislado y que el mundo, junto a las Escrituras, es la Biblia de Dios.

Efrén se trasladó a Edesa después de una peregrinación en el año 362. Allí sigue trabajando como teólogo y predicador, y también ayuda a las personas que sufren. 

La cura a los enfermos de la peste es la última obra maestra, escrita con la tinta de la caridad, de san Efrén. Muere en Edesa, víctima de la enfermedad de la peste, en el año 373.

Efrén, por los maravillosos himnos que compuso, mereció ser llamado "cítara del Espíritu Santo". Su profundo conocimiento de la Sagrada Escritura le ofreció a su rica vena poética el elemento más original para penetrar en los misterios de la Verdad y sacar útiles enseñanzas para el pueblo de Dios.

A él se atribuye esta oración tan simple como maravillosa:

"Señor, haz que te conozca, pues si te conozco te amaré, y si te amo, te seguiré"..

Efrén es también el poeta de la Virgen, a la que dirigió 20 himnos y a quien se dirigía con expresiones de tierna devoción.

Una oración mariana que compuso el santo es la siguiente:

Mi santísima Señora,
Madre de Dios,
llena de gracia,
tú eres la gloria de nuestra naturaleza,
el canal de todos los bienes,
la reina de todas las cosas
después de la Trinidad...,
la mediadora del mundo
después del Mediador;
tú eres el puente misterioso que une la tierra con el Cielo,
la llave que nos abre las puertas del paraíso,
nuestra abogada,
nuestra mediadora.
Mira mi fe,
mira mis piadosos anhelos y
acuérdate de tu misericordia y de tu poder.
Madre de Aquel que es el Único misericordioso y bueno,
acoge mi alma en mi miseria y,
por tu mediación,
hazla digna de estar un día
a la diestra de tu Único Hijo.
Amén.

Benedicto XV lo declaró doctor de la Iglesia en el año 1920.

Hoy sábado, recordemos con Amor a nuestra Madre, invoquémosla con fervor, seamos fervientes hijos de tan buena Madre. Ella es la que siempre vela por nosotros y nos conduce a Jesús. Su Inmaculado Corazón siempre nos acoge con ternura.

https://algunsgoigs.blogspot.com/2022/02/goigs-sant-efrem-diaca-i-doctor-de.html

martes, 28 de mayo de 2024

SAN JUSTINO

San Justino

 Hoy sábado, 1 de junio, celebramos a san Justino. El santo nació alrededor del año 100 en la antigua Siquem, en Samaria. Sus padres eran paganos, de origen griego, y le dieron una excelente educación, instruyéndolo lo mejor posible en la filosofía, literatura e historia.

En sus libros, sobre todo "Diálogo con el Judío Trifón", nos cuenta que tuvo un largo camino filosófico de búsqueda de la verdad, luego del cual, llegó a la fe cristiana. Fundó una escuela en Roma, donde enseñaba gratuitamente a los alumnos en la nueva religión, considerada como la verdadera filosofía. En ella, de hecho, había encontrado la Verdad, y por tanto el arte de vivir de manera recta.

Por este motivo, fue denunciado y fue decapitado en torno al año 165, bajo el reino de Marco Aurelio, el emperador filósofo a quien Justino había dirigido su "Apología".

Justino y sus obras demuestran cómo la Iglesia celebraba el culto desde sus inicios. Las actas que se conservan acerca del martirio de Justino, son uno de los documentos más impresionantes que se conservan de la antigüedad.

Justino es llevado ante el alcalde de Roma, y empieza entre los dos un diálogo emocionante:

Alcalde: "Cuál es su especialidad? ¿En qué se ha especializado?

Justino: "Durante mis primeros treinta años me dediqué a estudiar filosofía, historia y literatura. Pero cuando conocí la doctrina de Jesucristo, me dediqué por completo a tratar de convencer a otros de que el cristianismo es la mejor religión".

Alcalde: "Loco debe de estar, para seguir semejante religión, siendo usted tan sabio".

Justino: "Ignorante fui cuando no conocía esta santa religión. Pero el cristianismo me ha proporcionado la Verdad que no había encontrado en ninguna otra religión".

Alcalde: "¿Y qué es lo que enseña esa religión?"

Justino: "La religión cristiana enseña que hay un solo Dios y Padre de todos nosotros, que ha creado los cielos y la tierra y todo lo que existe. Y que su Hijo Jesucristo, Dios como el Padre, se ha hecho Hombre por salvarnos a todos. Nuestra religión enseña que Dios está en todas partes observando a los buenos y a los malos, y que pagará a cada uno según haya sido su conducta".

Alcalde: "¿Y usted persiste en declarar públicamente que es cristiano?"

Justino: "Sí, declaro públicamente que soy un seguidor de Jesucristo, y quiero serlo hasta la muerte".

El alcalde pregunta luego a los amigos de Justino si ellos también se declaran cristianos, y todos proclaman que sí, que prefieren morir antes que dejar de ser amigos de Cristo.

Alcalde: "Y si yo lo mando torturar y ordeno que le corten la cabeza, usted que es tan elocuente y tan instruido, ¿cree que se irá al Cielo?".

Justino: "No solamente lo creo, sino que estoy totalmente seguro de que si muero por Cristo, y cumplo sus mandamientos, tendré la Vida Eterna, y gozaré para siempre en el Cielo".

Alcalde: "Por última vez le mando: acérquese y ofrezca incienso a los dioses. Y si no lo hace, lo mandaré a torturar atrozmente y haré que le corten la cabeza".

Justino: "Ningún cristiano que sea prudente, va a cometer el tremendo error de dejar su santa religión, por quemar incienso a falsos dioses. Nada más honroso para mí y para mis compañeros, y nada que más deseemos, que ofrecer nuestra vida en sacrificio por proclamar el amor que sentimos por Nuestro Señor Jesucristo".

Los otros cristianos gritaron que ellos estaban totalmente de acuerdo con lo que Justino acababa de decir.

Justino y sus compañeros, cinco hombres y una mujer, fueron azotados cruelmente, y luego les cortaron la cabeza.

Y el antiguo documento termina con estas palabras:

"Algunos fieles recogieron en secreto los cadáveres de los siete mártires, y les dieron sepultura, y se alegraron que les hubiera concedido tanto valor, Nuestro Señor Jesucristo, a quien sea dada la gloria por los siglos de los siglos. Amén.".

Benedicto XVI, hablando sobre san Justino, afirma:

"(...) La filosofía griega no puede oponerse a la verdad evangélica, y los cristianos pueden recurrir a ella con confianza, como si se tratara de un bien propio. Por eso, mi venerado predecesor el Papa Juan Pablo II definió a san Justino "un pionero del encuentro positivo con el pensamiento filosófico, aunque bajo el signo de un cauto discernimiento": pues san Justino, "conservando después de la conversión, una gran estima por la filosofía griega, afirmaba con fuerza y claridad que en el cristianismo había encontrado "la única filosofía segura y provechosa" (Diálogo con Trifón VIII, 1) (Fides et ratio, 38).

El filósofo Justino se encontró con un misterioso anciano a las orillas del mar, que le dijo: 

"Tú reza ante todo para que se te abran las puertas de la luz, pues nadie puede ver ni comprender, si Dios y su Cristo no le conceden comprender" (Diálogo con Trifón VII, 3).

En este mundo y en este tiempo, que a veces pasa por momentos de oscuridad, sigamos este consejo, y recemos para que Jesucristo nos dé la Luz de saber discernir y cumplir su Voluntad.

Nuestra Madre, la Virgen, que hemos venerado durante este mes de mayo, nos acompañe siempre hacia su Hijo Jesús, Luz que ilumina las tinieblas de nuestro mundo. 

En el siguiente enlace, podemos ver los gozos a san Justino.

https://algunsgoigs.blogspot.com/2017/03/goigs-sant-justi-martir.html

lunes, 20 de mayo de 2024

SAN BEDA EL VENERABLE

San Beda el Venerable

 Hoy, 25 de mayo, celebramos a san Beda. Nació en el año 672 o 673 en Gran Bretaña. Etimológicamente su nombre significa "Aquel que es un buen guerrero", y es de origen germánico. Fue un monje benedictino. Él mismo, en el año 731, cuando su muerte no estaba demasiado lejos, nos cuenta su vida. Es en el último capítulo de su gran obra sobre la "Historia eclesiástica del pueblo inglés". Vemos la sencillez y piedad del santo. Escribió así: 

"(...) Yo, Beda, sirviente de Cristo y sacerdote del monasterio de los benditos apóstoles san Pedro y san Pablo, el cual se encuentra en Wearmouth y Jarrow, en Northumbria, con la ayuda del Señor, he compuesto, cuanto he logrado recabar de documentos antiguos, de las tradiciones de los ancianos y de mi propio conocimiento. Nací en el territorio del monasterio ya mencionado, y a la edad de siete años fui dado, por el interés de mis familiares, al reverendísimo abad benedictino Biscop, y después a Ceolfrid, para recibir educación. Desde entonces he permanecido toda mi vida en dicho monasterio, dedicando todas mis penas al estudio de las Escrituras, a observar la disciplina monástica y a cantar diariamente en la iglesia, siendo siempre mi deleite el aprender, enseñar o escribir.

A los diecinueve años, fui admitido al diaconado, a los treinta al sacerdocio, ambas veces mediante las manos del reverendísimo obispo Juan (san Juan de Beverley), y a las órdenes del abad Ceolfrid. Desde el momento de mi admisión al sacerdocio, hasta mis actuales 59 años, me he esforzado por hacer breves notas sobre las sagradas Escrituras, para uso propio y de mis hermanos, ya sea de las obras de los venerables Padres de la Iglesia o de su significado e interpretación".

Después de esto, Beda inserta una lista de sus anteriores escritos y, finalmente, termina su gran obra con las siguientes palabras: 

"Y os ruego, amoroso Jesús, que así como me habéis concedido la gracia de tomar con deleite las palabras de vuestro conocimiento, me concedáis misericordiosamente llegar a Ti, la fuente de toda sabiduría, y permanecer para siempre delante de vuestro rostro".

Es evidente, en la carta de Beda al obispo Egberto, que el historiador visitaba ocasionalmente a sus amigos durante algunos días, alejándose del monasterio de Jarrow; pero salvo esas raras excepciones, su vida parece haber transcurrido como una pacífica ronda de estudios y oración dentro de su propia comunidad.

El cariño que sus hermanos le tenían queda manifiesto en el conmovedor relato de la última enfermedad y la muerte del santo, llegada a nosotros por Cuthbert, uno de sus discípulos.

Su búsqueda del conocimiento no fue interrumpida por su enfermedad, y los hermanos le leían mientras él estaba en cama, pero la lectura era reemplazada constantemente por las lágrimas. "Puedo declarar con toda verdad", escribe Cuthbert sobre su amado maestro, "que nunca vi con mis ojos, ni oí con mis oídos a nadie que agradeciera tan incesantemente al Dios vivo".

Incluso el día de su muerte, la vigilia de la Ascensión del año 735, el santo estaba ocupado dictando una traducción del Evangelio de san Juan. Al atardecer, el muchacho Wilbert, que la estaba escribiendo, le dijo: "Hay todavía una oración, querido maestro, que no está escrita". Y cuando la hubo entregado, y el muchacho le dijo que estaba terminada, le dijo Beda: "Está terminada. Tomad mi cabeza entre vuestras manos, pues es de gran placer sentarme frente a cualquier lugar sagrado donde haya orado, así sentado puedo llamar a mi Padre". Y así, sobre el suelo de su celda, cantando: "Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo", y el resto, exhaló su último aliento.

El 13 de noviembre de 1899 León XIII decretó que toda la Iglesia debía celebrar la fiesta del Venerable Beda, con el título de Doctor de la Iglesia.

Beda fue uno de los grandes maestros e historiadores de la Alta Edad Media, y muchos lo consideran el erudito más importante de la antigüedad, en el período comprendido entre la muerte del papa Gregorio I en el año 604 y la coronación de Carlomagno en el año 800.

Beda fue un hábil lingüista y traductor, y su trabajo hizo que los textos en latín y griego de los primeros padres de la Iglesia fueran mucho más accesibles para sus colegas anglosajones, lo que contribuyó significativamente al cristianismo inglés.

Agradezcamos a Dios por los bienes que nos da a través de sus santos. Pidamos a nuestra Madre, la Virgen, ser dóciles en cumplir siempre la voluntad de Dios con presteza, con gozo y con entusiasmo.

El santo que hoy celebramos así lo hizo. Queda reflejado en el siguiente enlace.

https://algunsgoigs.blogspot.com/2020/05/goigs-sant-beda-el-venerable-en-castella.html


jueves, 16 de mayo de 2024

SAN JUAN I, PAPA

San Juan I, Papa

 Hoy sábado, 18 de mayo, celebramos la fiesta del Papa san Juan I. El santo nació en Toscana en el año 470. Su predecesor en la sede de Pedro fue Hormisdas, y su sucesor Félix IV.

Su padre se llamaba Constancio. Nació en Siena, o bien el Castillo de Serena, en los alrededores de Chiusdino, pueblo en el sur de la Toscana, entre Siena y Grosseto. El castillo de Serena era una pequeña fortaleza construida por Serena, esposa de Flavio Estilicón, un general romano de origen vándalo, en el siglo IV.

Juan era fraile en el momento de su elección como pontífice, sólo siete días después de la muerte de Hormisdas, el día 13 de agosto del año 523. Ocupó la sede apostólica durante dos años, nueve meses y siete días. Fue el primer papa en viajar a Constantinopla.

El emperador Justino había emitido un edicto imperial en el año 523. Era un duro decreto contra los arrianos obligándoles, entre otras cosas, a devolver a los cristianos las iglesias que habían ocupado. Teodorico, rey de los ostrogodos y de Italia era un ardiente defensor del arrianismo. Cuando el papa Juan viajó a Constantinopla, los patriarcas de oriente se apresuraron a manifestar su comunión en la fe con el supremo pontífice. Fue recibido por más de 15.000 fieles con velas encendidas en las manos y estandartes. El papa celebró solemnemente  los oficios en santa Sofía por el rito latino el 19 de abril del año 526, día de Pascua de Resurrección. Inmediatamente después, inició su regreso a occidente.

Teodorico, a su regreso, lo hizo encarcelar en Rávena, capital del reino ostrogodo. Rendido por las fatigas del viaje y sometido a severas privaciones, Juan murió muy pronto en la prisión. Era el 18 de mayo del año 526.

Sus restos fueron llevados a Roma y enterrados en la Basílica de san Pedro. En su epitafio no hay ninguna alusión a su histórica misión. La Iglesia católica lo tiene entre sus mártires.

Honremos a este santo Papa que supo defender la Verdad y buscó la Unidad. Pidamos a la Virgen que nos ayude a vivir coherentemente nuestra fe, buscando hacer siempre la voluntad de Dios.

En estos gozos se nos narra la vida del santo.

https://algunsgoigs.blogspot.com/2023/02/goigs-al-papa-i-martir-sant-joan-i-en.html