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| Beata María de la Encarnación. |
Hoy sábado, 18 de abril, celebramos a la Beata María de la Encarnación. Maríe Barbe Avrillot nació en París el 1 de febrero del año 1565 en una familia noble. Sus padres, Nicolás Avrillot y María Lhuillier deseaban mucho tener una hija. Prometieron consagrarla a la Virgen y Dios se la concedió. La consagraron a Nuestra Señora cuando nació, y poco después fueron al Templo a dar gracias públicamente a Dios por tan gran regalo.
Su educación estuvo a cargo de las monjas clarisas de Longchamp. En 1580 salió del monasterio con el deseo de servir a los pobres. Deseaba mucho ser religiosa, pero sus padres, por ser la única hija, decidieron que debería contraer matrimonio. Ella obedeció con humildad, y a los 16 años se casó con Pedro Acarie, vizconde de Villemor, miembro de la corte de París, y se esmeró por ser la mejor esposa y madre, y educó a sus seis hijos espiritualmente.
Desde los primeros años de su matrimonio, dispuso llevar una vida de mucha piedad en su hogar. Al personal de servicio le hacia rezar por la mañana y por la noche, y a la vez que les ayudaba materialmente, se preocupaba mucho para que cumplieran sus deberes para con Dios.
La bondad de su corazón alcanzaba a todos: alimentaba a los hambrientos, visitaba enfermos, ayudaba a los que pasaban situaciones económicas difíciles, asistía a los agonizantes, instruía a los que no sabían el catecismo, trataba de convertir a los herejes, y favorecía a las comunidades religiosas.
Su marido, a veces se disgustaba al verla tan dedicada a actividades religiosas, pero después bendecía a Dios por haberle dado una esposa tan santa.
Al fallecer su esposo, María empezó a dedicarse con más fervor a las cosas de Dios. Especialmente, se esforzó para que la comunidad de las Carmelitas lograra llegar a Francia. Tuvo muchas dificultades. Habló con el rey y con el arzobispo. Parecía imposible.
Cuando llegó san Francisco de Sales a Francia, al saber de las gestiones de María, la ayudó a conseguir los permisos que se necesitaban. Finalmente, lograron que el Papa Clemente VIII enviara un decreto permitiendo la entrada de las hermanas en Francia.
El 23 de noviembre del año 1603, llegaron a París las primeras hermanas Carmelitas. Iban dirigidas por dos religiosas que después serían beatas: la beata Ana de Jesús y la Madre Ana de San Bartolomé. María con sus tres hijas las estaba esperando en las puertas de la ciudad. Poco después, las tres hijas de María ingresaron en el convento de las monjas carmelitas. Luego, también María ingresó en la Orden, dedicándose a los oficios más humildes.
Al ser nombrada su hija como superiora del convento, la mamá de rodillas le juró obediencia. Los últimos años de la hermana María de la Encarnación fueron de profunda vida mística y de frecuentes éxtasis. En abril de 1618 enfermó gravemente y quedó paralizada, y el 18 de ese mismo mes, luego de un último éxtasis, falleció.
El 15 de octubre del año 1788, el papa Pío VI promulgó el decreto de virtudes, declarándola venerable. Fue beatificada el 5 de junio de 1791 por el mismo pontífice, proponiéndola como modelo en los tiempos de la Revolución francesa. Con motivo del centenario de su beatificación, el 1 de abril del año 1893, el cardenal arzobispo de París la propuso como patrona de las familias parisienses.
Aprendamos de la Beata María de la Encarnación su obediencia y humildad.
En el siguiente enlace podemos leer los gozos de la santa.
https://algunsgoigs.blogspot.com/2023/02/goigs-la-beata-maria-de-lencarnacio-en.html
Aquí podemos visualizar un resumen de su vida.
https://www.youtube.com/watch?v=0KEMGV3pNb4&t=4s




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