domingo, 25 de octubre de 2026

Un portero santo, SAN ALONSO RODRIGUEZ.

San Alonso Rodríguez.

 Hoy sábado, 31 de octubre, celebramos a san Alonso Rodríguez. El santo nació en Segovia en el año 1533, y era hijo de Diego Rodríguez y María Gómez. Su padre era un comerciante acaudalado. Su nombre significa: "pronto para hacer el bien", y su vida fue un reflejo de esta prontitud para servir.

Cuando Alonso aún era niño, llegó a predicar a la ciudad Pedro Fabro, discípulo de san Ignacio de Loyola, y se hospedó en casa de los padres de Alonso. y le preparó para su Primera Comunión. Más adelante, fue a estudiar en un colegio de los Padres Jesuitas, pero al morir su padre, tuvo que regresar a la casa paterna para administrar los negocios.

Alonso se casó con una mujer muy buena y piadosa llamada María Suárez, y tuvieron un hijo. Cuando iba a nacer el segundo niño, la esposa murió, dejándolo viudo y con un hijito muy pequeño. Murió también su madre, y los negocios comenzaron a quebrar. Todo esto hizo pensar a Alonso si no sería que Dios quería de él otro modo de vivir.

Vendió los pocos bienes que le quedaban y se fue con su hijito a vivir con dos hermanas suyas que eran extraordinariamente piadosas, las cuales le enseñaron el arte de rezar bien, y de hacer meditación y oración mental. Alonso meditaba dos horas diarias por la mañana, y por la tarde rezaba el rosario pensando en los misterios.

Murió su único hijo, y Alonso sintió una gran pena, pero el Señor le iluminó con una página del Libro de la Sabiduría, que dice que a muchos jóvenes se los lleva Dios a la otra vida para evitarles peligros contra la santidad y su salvación. Con esto, Alonso se consoló, pues comprendía que su hijito tan amado, al morir tan joven se había librado de muchos peligros de ofender a Dios. Esta muerte tan dolorosa le movió a renunciar a todo e irse de religioso.

Alonso pidió a los padres jesuitas que lo aceptaran en su comunidad. No querían porque casi tenía 40 años, no había estudiado y era viudo. El superior cambió de parecer y lo aceptó como hermano lego.

Los superiores lo enviaron a la isla de Mallorca como portero del colegio de los jesuitas de Montesión. Allí, en ese cargo, se ganará la gloria del Cielo, atendiendo durante 45 años con la más exquisita bondad a toda clase de huéspedes y transeúntes.

Todos se sentían tratados como si fueran grandes personajes, con una amabilidad que no estaban acostumbrados a recibir en otras partes.

Alonso se propuso ver a Jesús en cada visitante que llegaba, y tratar muy bien a Jesús que llegaba disfrazado de prójimo. Sus compañeros jesuitas dejaron escrita esta observación:

"Declaramos que jamás vimos en el hermano Alonso Rodríguez un comportamiento que no fura el de un verdadero santo"..

Sant Pere Claver vivió tres años con Alonso en la misma Casa. Una noche el portero oyó en visión que le decían:

"Pere Claver está destinado a hacer un gran bien en Sudamérica"..

Desde entonces, el santo portero se propuso animar a Pere a que viajara como misionero a América, y lo logró. Pere Claver bautizó a más de 300.000 negros en Cartagena, y nunca pudo olvidar los buenos consejos que le dio su fiel amigo Alonso, en Mallorca.

Alonso rezaba siempre, yendo de un lugar a otro de la Casa, o atendiendo en su portería a todo el que llegaba.

Ante las tentaciones, acudía a la Virgen María. Estaba convencido de que la Virgen tiene gran poder para alejar a los espíritus impuros, y se encomendaba a Ella con gran fervor.

Con autorización de sus superiores, fue escribiendo todo lo que recordaba de sus experiencias espirituales, y hay detalles que demuestran su alto grado de vida mística.

Cuando ya era muy anciano y estaba enfermo, un día el superior, para probar su obediencia,  le dijo:

"Le ordeno que se vaya de misionero a América del Sur".

Inmediatamente,  Alonso empacó sus pocas ropas y salió por la portería, listo para embarcarse. El superior tuvo que mandarle otra vez que se volviera a su puesto.

Otro día el superior, que sufría de reumatismo, le dijo:

"Hermano Alonso, pídale a Dios y a la Virgen que me curen de este mal tan molesto".

El santo estuvo toda la noche rezando, y no dejó de rezar pidiendo aquel favor, sino cuando al amanecer supo que el Padre Superior había amanecido totalmente curado.

El 29 de octubre del año 1617, sintiéndose lleno de dolores y angustias, al recibir la Comunión, inmediatamente se llenó de paz y alegría, y quedó como en éxtasis. Dos días estuvo casi sin sentido, y el 31 de octubre despertó, besó con toda emoción su crucifijo, y dijo en alta voz:

"Jesús, Jesús, Jesús".

Estas fueron las últimas palabras de este siervo fiel y humilde. Dicho esto, expiró.

El santo fue beatificado el 25 de mayo de 1825 por León XII, y canonizado el 15 de enero de 1888 por el papa León XIII.

Aprendamos de san Alonso Rodríguez su humildad y obediencia.

En el siguiente enlace podemos leer los gozos del santo.

https://algunsgoigs.blogspot.com/search/label/Alonso%20Rodr%C3%ADguez%20%28sant%29

Aquí podemos ver un resumen de su vida.

https://www.youtube.com/watch?v=DI6Z2SaQkSY


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